lunes, 16 de diciembre de 2024

Hace 75 años Eva Perón hablaba en el acto organizado por la Comisión Auxiliar Femenina de la Confederación General del Trabajo (CGT) en el Teatro Colón.

 



Discurso en el acto organizado por la Comisión Auxiliar Femenina de la Confederación General del Trabajo (CGT) en el Teatro Colón 16 de Diciembre de 1949


“El fanatismo es la sabiduría del espíritu”

Eva Perón

[16 de Diciembre de 1949]



Compañeras y compañeros del secretario de la CGT:

Ante todo quiero agradeces emocionada a la Confederación General del Trabajo, y en especial a su comisión femenina, el que me brinde la oportunidad, tan popular, tan cara a mis sentimientos y tan familiar en mi acción constante en pro de las clases humildes y proletarias del país. 

He aceptado dirigirles la palabra a las compañeras trabajadoras del país, porque es muy honroso para mí el hacerlo en estos momentos en que las fuerzas partidarias femeninas se están organizando paulatinamente alrededor de la doctrina y de la causa peronista femenina para llevarla adelante, porque es la causa de la Patria, o sea la del General Perón. 

A las compañeras que trabajan a diario, les pido que colaboren con las censistas y subcensistas, porque ellas no tienen más que una misión específica: la de censar para saber cuántas mujeres estamos enroladas en la causa peronista. Las dirigentes saldrán de la masa. Las más laboriosas, las más abnegadas y las más disciplinadas serán las que surgirán, porque la masa será la que elegirá y yo respaldaré a las elegidas con el cariño y el respeto que siento siempre por las decisiones del pueblo. 

Momentáneamente no tenemos otra misión que la de censar, y toda colaboración que se reste al censo peronista femenino significará restarles a las mujeres una posibilidad para que luego sean verdaderas dirigentes del partido peronista femenino. 

Yo siempre he pensado que las dirigentes no se hacen: nacen. 

Con estas palabras, que están al margen de mi conferencia aprovecho esta oportunidad para aclarar de que no me he olvidado de ninguna mujer que ha trabajado, trabaja y trabajará por la causa del peronismo, porque yo siempre he tratado de ser un puente entre el pueblo y el General Perón. 

Acción del peronismo femenino 


Las más anónimas tal vez, pero las más sacrificadas y las más fervorosas, que trabajan en los pueblos de las provincias, de las gobernaciones y en los barrios suburbanos, están presentes en mi corazón de peronista fervorosa. Por eso hago un llamado a las peronistas. El censo peronista femenino tiene por finalidad, simplemente, la de enrolar orgánicamente a nuestras mujeres para saber cuántas somos y de dónde estamos. 

Esa es la primera etapa, la más ardua y la más lenta. La segunda, la de la acción política, vendrá cuando surja en cada barrio, en cada circunscripción, en cada pueblo, en cada gobernación y en cada provincia, una peronista auténtica, una peronista fervorosa que ha de tomar la bandera del peronismo con el cariño, con la abnegación y con la fe que tengo yo en todos los descamisados de la patria. 

Yo quiero que estas palabras mías sean de agradecimiento no sólo a las compañeras que organizaron este magnífico acto, sino también a las que dejando su labor, abandonando sus preocupaciones diarias, han venido con una inquietud espiritual y partidaria a escuchar la voz de esta humilde mujer descamisada, a quien las circunstancias han puesto al lado del insigne lider de los trabajadores argentinos en esta hora magnífica de la patria. 

Me alegro honda e íntimamente por lo que este acto significa como expresión de lo que es y será el Movimiento Peronista Femenino, movimiento del pueblo, sostenido por las manos honradas de militares y militares de mujeres argentinas, hechas al sacrificio del trabajo duro de todos los días, en el taller, en el hogar, en el campo o en la fábrica. 

Expresión de un pueblo honrado 

Así he soñado y he querido yo que fuera este Movimiento Femenino Peronista, movimiento de mujeres humildes, en cuya mirada limpia se ve la pureza de sus intenciones, sanas y generosas; movimiento de mujeres de trabajo dignificadas por la tarea cotidiana, santificadas por el sacrificio de lo que significa darse al hogar y a la patria con amor entrañable y permanente; movimiento en cuya carne y en cuyo espíritu se engendra el espíritu y la carne del pueblo, que es el espíritu y la carne de a patria misma. 

Desde los días en que era una más en las filas del pueblo, y lo mismo ahora en que mi pueblo me ha otorgado el privilegio de conducir la bandera de esperanza, siempre he deseado y he soñado que el movimiento político sea esto que hoy tenemos la dicha inenarrable de contemplar y que va ganando voluntades y corazones por todos los caminos que conducen hacia todos los confines de la patria. 

Nuestro movimiento es, por definición, movimiento del pueblo, de Patria, porque en último término la Patria es el pueblo mismo. Peronismo es Patria y por eso nunca tendrán cabida en las filas de este movimiento o en sus cuadros dirigentes los privilegios de ninguna clase, porque ello significaría la muerte del Movimiento Peronista. 

Han pasado los tiempos en que los pueblos eran dirigidos por círculos oligárquicos. Ha llegado la hora de los pueblos y no la de la anarquía. Ha llegado la hora en que todos los hombres y mujeres se sienten responsables del destino común, del destino del pueblo y por ende de la Patria. En esta era no puede concebirse de ninguna manera que un movimiento político nazca desvinculado o se desvincule del pueblo, cayendo en manos de círculos privilegiados, máxime si este movimiento es gestado y organizado con mujeres de todos los tiempos y de todos los pueblos las que han sufrido y las que han derramado lágrimas por los actos de gobiernos que daban la espalda a la realidad de la Patria, preocupándose únicamente de las prebendas y franquicias del poder. 

El timbre honroso de “descamisado” 

Nuestro movimiento por eso abre sus puertas al amor, a la generosidad y a las aspiraciones idealistas de todas las mujeres de la Nación que trabajan y luchan en todos los rincones de país. Trabajan y luchan a la par de los hombres y lo mismo que ellos; en una hora solemne de la historia, fueron despreciadas con un insulto por los círculos privilegiados, insulto que hoy es un timbre de gloria: “descamisado”. 

En nuestro movimiento femenino, primero serán las descamisadas, porque ellas son el pueblo; y aunque sea necesario repetirlo mil veces, el pueblo es la Patria y su grandeza nuestro máximo ideal. 

Los descamisados, hombres y mujeres, realizaron la epopeya magnífica del 17 de Octubre de 1945. Cerraron las fábricas, abandonaron talleres y oficinas, cruzaron los puentes del Riachuelo, y cuando no hubo puentes cruzaron de cualquier manera. Acudieron cantando y llorando a la vieja Plaza de Mayo, que desde 1810 no volvía a ver a su pueblo, al auténtico pueblo argentino, que reclamaba otra vez, como entonces, el derecho de marcarse su propio destino en la historia de la humanidad. 

Nosotras las mujeres, no debemos olvidar que los descamisados salvaron así al país caer en as manos sucias de la oligarquía, a quien le habían pagado ya la traición con los treinta dineros de moneda extranjera. 

Cómo no voy a desear yo y luchar incansablemente por que ese movimiento femenino que viene a apoyarlo a Perón no caiga en manos de quienes lo traicionaron, a las órdenes de Braden. 

Cómo no voy a tratar yo, por todos los medios posibles, como mujer del pueblo, como peronista y como esposa del General Perón, que el movimiento femenino, que se llama así mismo peronismo, esté asegurado contra toda traición y para asegurarlo yo no conozco otro camino que el de ponerlo en las manos limpias y leales del pueblo. 

El pueblo siempre es leal. Ya el coronel Perón solía decir en la Secretaría de Trabajo y Previsión: Yo confío en el pueblo; yo tengo fe en mi pueblo. Y el pueblo se jugó por él en el preciso momento en que aparentemente todo estaba perdido.

Nuestro Movimiento Femenino se organiza también con una gran fe puesta en los valores esenciales del pueblo. No podría ser de otra manera: sería como si no creyéramos en nosotros mismos.

El gobierno de Perón es, por otra parte, gobierno del pueblo. Cualquiera puede llegar al Presidente de los argentinos sin ninguna limitación. A él llegan los más famosos, los más humildes, los más encumbrados y los más modestos; pero él escucha a los embajadores y a todo el mundo con el mismo interés con que escucha a los obreros de las fábricas, aunque a sus obreros -estoy segura y puedo afirmarlo- los atiende con el corazón porque los ama entrañablemente.

Quiero que, para bien de todos los argentinos y aun de todos los hombres del mundo, nuestra obra sea un ejemplo para la sufrida humanidad, para que reencuentre el camino tan anhelado de la paz, de la justicia y de la bondad en que quiere vivir. 

Por una Patria grande y justa 

Esta concepción social ya ha sido expuesta por mí en la inauguración de la Ciudad Infantil, cuando dije que queremos una patria grande, no por la extensión territorial, sino por la suma inmensa de felicidad de todos sus hijos; una patria feliz, no por la existencia de pocos muy ricos, sino por la salvación de muchos pobres menos pobres; una patria entregada a la alta tarea de engrandecer los valores humanos, la solidaridad, la cooperación y el justicialismo sin excepciones. Para esto el general Perón no ha hecho conferencias, porque éstas no solucionan los problemas: ha hecho realizaciones y ha entregado al mundo su justicialismo, que es orgullo de todos los argentinos. 

Para hacer una paria grande es necesario hacer justicia al pueblo; para tener una patria feliz, es necesario hacer justicia al pueblo; para hablar de paz, es necesario empezar por hacer justicia con el pueblo. 

Por eso nuestro querido Presidente dice siempre que los únicos que pueden salvar a los humildes son ellos mismos. 

Por eso nosotros tenemos una doctrina eminentemente popular; por eso el general Perón gobierna con el pueblo y para el pueblo; por eso rompe a diario los círculos cerrados de una oligarquía vendepatria. 

Ya el pueblo argentino se ha cansado de que una minoría llamada dirigente y que constituye la más cruda oligarquía, quiera gobernarlo. ¡Ellos, que vendieron la patria al extranjero! ¡Ellos, que sumergieron al pueblo en la peor de las ignominias y le quitaron lo último que debe perder un ciudadano: la esperanza! ¡Ellos, que anularon al pueblo su personalidad! El general Perón restituyó a cada argentino el orgullo de sentirse tal y -lo más grande de Perón- promovió la dignificación del hombre por el hombre. 

Yo me uno a mi pueblo fervorosamente, porque cuanto más lo trato más lo comprendo, más lo quiero y más lo valoro. 

Fue el pueblo descamisado que en horas inciertas para la argentinidad, cuando las fuerzas de la antipatria, de la más cruda oligarquía, quiso arrebatarle a Perón, el que salió a la calle. 

Ellos, que todo le habían quitado al pueblo y nada habían hecho en su beneficio; ellos, que habían vilipendiado y sumergido al pueblo en la peor de las ignominias, llegando a la explotación del hombre por el hombre, quisieron arrebatarle a su lider y entonces, los descamisados salieron a la calle a decirle presente a la Patria al restaurar al coronel. 

Un auténtico gobierno popular 

El gobierno peronista no es ni puede ser gobierno de círculos. Por eso Perón está al alcance de su pueblo. Su pueblo puede verle todos los días en la casa de gobierno, o en cualquiera de los actos populares a los que asiste. Su pueblo puede escuchar su palabra y conoce su pensamiento claramente, porque Perón habla sin retaceos de ninguna clase, con la claridad honrada de los hombres que no tienen porqué ocultar ninguna cosa. 

Es que Perón ha creado una nueva manera de ser gobernante. 

La única manera de ser gobierno del pueblo es acercarse al pueblo. Eso ha hecho Perón. Todo movimiento político que apoye a Perón deberá sustentarse en los mismos principios y debe ser de íntima estructura popular. 

Yo me he extendido en estas consideraciones, tal vez abundantes, porque siento la necesidad de insistir sobre este fundamental aspecto del movimiento que ha querido elegirme como abanderada. 

Y como abanderada del Movimiento Peronista Femenino, yo no puedo llevar, yo me niego a llevar otra bandera que no sea la bandera del pueblo. El día que me sintiera incapaz de interpretar a mi pueblo, como lo interpreto fervorosa y fanáticamente, renunciaría antes de defraudar a este pueblo, cuyo espíritu y cuya carne llevo en mí, y de cuya estirpe no podrán hacerme renunciar ni los halagos de la grandeza ni las grandezas del poder, porque no puede traicionar al pueblo, que sería traicionarme a mí misma. 

Nuestro movimiento, que se identifica con el sentir y con el pensar de nuestro pueblo, no puede tener sino su mismo ideal, su misma doctrina y su misma pureza. Su ideal: la grandeza de la Patria. Su doctrina: el Justicialismo. Su pureza: su acrisolada honradez. Por eso, el Movimiento Peronista es el pueblo que no tiene otro lider que el general Perón. 

El alto ideal que nos conduce y nos orienta hacia las costumbres de nuestro objetivo es la grandeza de la Patria, tal como la sueña y tal como la realiza nuestro gran lider, el general Perón. 

La Patria que el movimiento Peronista Femenino desea es la que se ha ido gestando en estos tres años de permanente lucha por construir una nueva Argentina socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana. 

Agradezco a las compañeras peronistas, el cariño que sienten por mí, que soy la más modesta de las colaboradoras del movimiento femenino. Yo prefiero seguir siendo lo que tantas veces me han dicho los descamisados: La Dama de la Esperanza. 

Y así como cuando los generales le preguntaron a Alejandro el Grande, después de una gran conquista: “¿qué te guardas para ti? Para mí me guardo la esperanza”, yo le pido al pueblo descamisado y peronista que a mí me reserve la esperanza de ser la hermana, la amiga de todos los descamisados de la Patria, dispuesta a alentar, a restañar una herida, a acudir en ayuda de cualquier hermana o hermano necesitado. Dejen para Evita la esperanza y luchemos todos en un ideal para el general Perón y para la Patria. 

La grandeza de la Patria constituye el supremo ideal de las mujeres peronistas. A nosotras nos corresponderá, en la vida cívica que ya hemos iniciado bajo el signo de la nueva Argentina de

Perón, la tarea silenciosa y fecunda de consolidar esta grandeza. A nosotras nos corresponde fundamentar esta grandeza material sobre valores espirituales para que la nueva Argentina de Perón tenga permanencia en la historia de la humanidad. 

Propagadoras del espíritu 

Lo único que vence a los siglos es el espíritu de los pueblos. A nosotras, las mujeres, nos toca infundir el espíritu del peronismo en cada argentino y trasmitirlo de generación en generación. A nosotras nos corresponde mantener el sentido idealista del peronismo porque solamente el desinterés y la generosidad llevados hasta el heroísmo pueden construir y consolidar la grandeza de la Patria. Solamente un peronismo idealista, desinteresado y generoso puede mantener por muchas generaciones la bandera argentina flameando al tope de todos los mástiles de la Patria. 

Quizá por primera vez el pueblo argentino opina y sabe lo que quiere y adónde va. A nosotras nos corresponde incitar a la lucha, al trabajo por la grandeza nacional, a todos los hombres de nuestros hogares, contra todo lo que puede ser semilla de destrucción o de desgracia: contra las ideologías extrañas al pueblo y a la nacionalidad; contra los halagos y las tentaciones con que la oligarquía capitalista del país o los imperialismos extranjeros intentan engañar o conquistar para utilizar como puente a los trabajadores y trabajadoras argentinos. 

A nosotras nos toca custodiar la bandera peronista desde nuestro puesto de vigías, en el hogar, en el taller, en la calle, en la oficina o en las fábricas, porque de esta manera guardaremos el porvenir del país y la permanencia de su grandeza soberana sobre las bases del peronismo, que son las bases y las ansias de las masas populares. 

La grandeza de la Patria, nuestro máximo ideal, es signo de todo nuestro amor y nuestro sacrificio. El movimiento peronista femenino tiene una doctrina que en nuestro país y en el mundo entero va siendo conocida como el justicialismo de Perón, en el que los hombres del mundo ven una firme esperanza de paz y de trabajo que colma sus ansias de justicia, tan olvidadas por muchos gobernantes. Ellos saben que el pueblo argentino, conducido e inspirado por Perón, ha realizado ya la doctrina justicialista y quieren adoptarla para ser felices, con toda la felicidad que nosotros poseemos. 

Nosotras, las mujeres peronistas, debemos conocer la doctrina para enseñarla a nuestros hijos, a nuestros novios, a nuestros padres, a nuestros hermanos, para difundirla por todos los ámbitos de la Patria, a fin de que, siendo conocida, sea aceptada con amor, que es la condición esencial para que sea vivida por todos y consolidada en todas partes. 

En otra oportunidad he de referirme extensamente a la doctrina peronista y a la mujer, pero ahora sólo quiero decir que la doctrina es cuanto Perón ha expresado a su pueblo, desde la creación de la Secretaría de Trabajo y Previsión y todo cuanto el pueblo ha deseado y ha querido que Perón realizase desde ese día en que le prestó su apoyo, en la infinita fe que solamente es patrimonio de los pueblos grandes. 

En otro orden de cosas, he afirmado que el Movimiento Peronista Femenino no tiene más que una sola fuerza. Quiero repetirlo para que sepan mi conducta, mi ideal y mi corazón, que son los del pueblo. 

Y aunque al principio de esta exposición he ahondado este concepto, quiero reiterarlo aquí con una afirmación rotunda y definitiva. No solamente queremos conservar y mantener el apoyo de las fuerzas populares a favor del peronismo. Queremos más que eso. Queremos que sea esa nuestra única fuerza, porque sabemos que esa es la fuerza invencible, la del alma popular. 

Las pruebas irrefutables de nuestras fuerzas 

El 17 de octubre y el 24 de febrero son dos pruebas irrefutables. Por un lado, la fuerza del dinero oligárquico unido con la fuerza del imperialismo, con la fuerza del capitalismo internacional y con la fuerza de los internacionalismos extremistas, y por otro lado, la tiza y el carbón de los descamisados. 

Por un lado, todas las fuerzas materiales conjuradas por Braden y por los vendepatrias argentinos para la traición. Por el otro lado, el corazón del pueblo, toda la fuerza de su espíritu resistido al conjuro de un hombre: Perón. 

Triunfo del pueblo, triunfo de la única fuerza que no se puede dominar cuando está impregnada de espiritualidad. 

Nosotros, que somos custodios del espíritu del pueblo, tenemos la responsabilidad de mantener incólume la pujanza extraordinaria de nuestra única fuerza: la del pueblo. Y para ello tenemos la obligación de impedir que fuerzas extrañas al pueblo minen su estructura y sobre todo, velar porque nunca, bajo el pretexto de alianzas tentadoras, se infiltre en el pueblo la fuerza que el 17 de octubre y el 24 de febrero lo traicionaron. 

Fanática de Perón 

Los opositores dicen que esto es fanatismo, que yo soy fanática de Perón y del pueblo, que soy peligrosa porque soy demasiado sectaria y demasiado fanática con el General Perón y con los descamisados de la patria. 

Yo les contesto con Perón: el fanatismo es la sabiduría del espíritu. Qué importa ser fanático en la compañía de los mártires y de los héroes. 

Al fin de cuentas, la vida alcanza su verdadero valor no cuando se la vive de una manera egoísta, nada más que para uno mismo, sino cuando uno se entrega a la vida toda íntegra, fanáticamente, en aras de un ideal que vale más que la vida misma. Yo contesto que sí, que soy fanática de perón y de los descamisados de la patria. Por fin el movimiento peronista femenino no tiene, lo mismo que el pueblo argentino, más que un lider: Perón. 

Yo no he de decir aquí de Perón sino lo que he dicho siempre hasta el cansancio, en todas partes y en todos mis discursos. 

Perón está tan identificado con la patria que yo veo en él a la patria misma. Después de tantos años de vivir al lado de él, conociendo su espíritu como nadie puede conocerlo, en la vida pública y en la intimidad del hogar, yo puedo seguir diciendo, cada vez con más cariño de esposa, de peronista y de argentina, que si Perón merece tener un pueblo como el de los descamisados argentinos, el pueblo argentino merece tener un presidente como Perón. 

A veces pienso que Perón ha dejado de ser ya un hombre como los demás; que Perón es un ideal encarnado. Y este pensamiento es el que debemos meditar y difundir las mujeres del movimiento peronista femenino. Perón es el ideal argentino hecho figura de hombre. Es el viejo ideal de todas las esperanzas argentinas hecho carne. Por eso el movimiento político puede tenerlo como lider único sin correr el peligro de desaparecer el día infausto que falte Perón porque siempre quedará Perón al frente de su pueblo como un ideal, como una bandera, como una guía, como estrella para señalar en las noches el camino de la victoria definitiva. 

Nuestra misión fundamental 

Todas estas cosas deberá realizar y tener en cuenta el Movimiento Peronista Femenino para poder triunfar y para poder hacer honor a los derechos conquistados por la mujer en el terreno cívico. 

No quiero extenderme más ni debo hacerlo, porque los minutos durante los cuales yo las retengo son valiosos para ustedes. Si los hombres de negocios cuidan su tiempo por aquello de que el tiempo es oro, nosotras no debemos olvidar que el tiempo de las descamisadas de la patria es descanso, cuando no pan para su hogar, consuelo para sus hijos y alegría para su familia, merced a esta obra que está realizando el general Perón en nuestra Patria y al desvelo constante que todos los que trabajamos intensamente en pro del peronismo y de la Patria, y para lograr la unidad espiritual entre pueblo y gobierno. 

Mi anhelo es el de cualquier mujer argentina que tenga el privilegio y el honor de ser la primera dama desee, como deseo yo, ser Evita antes que la esposa del Presidente de la República, si ese Evita es dicho para calmar un dolor en algún hogar de mi Patria. 

Por eso acepté ser abanderada de las mujeres peronistas si mi nombre puede ser vínculo de unión, si mi nombre puede servir para mitigar inquietudes y aquietar en cualquier momento los espíritus llevando la tranquilidad y el bienestar a todos los hogares de la Patria. Pero eso sí; que no se trate de poner a la compañera Evita en ningún círculo, porque yo sólo quiero estar en el corazón de todas las descamisadas de la Patria. 

Con la colaboración de todas las mujeres descamisadas, que desde ya descuento, y con la laboriosidad de la comisión femenina de la CGT, descuento el éxito de este Partido, que no es de nadie sino de todas, de este Partido, que yo ambiciono sea el orgullo del general Perón por su disciplina, por su unidad, y por sobre todo por saber esperar, ya que el que sabe esperar, ya que el que sabe esperar es que el triunfa. 

No quiero abusar de la amabilidad de las compañeras peronistas, porque no ha de faltar oportunidad de seguir conversando. 

Solamente quiero depositar en ustedes las aspiraciones de esta humilde mujer, que no quiere ser más que el corazón del Movimiento Peronista, de este Movimiento que dejo en manos de las mujeres trabajadoras de mi país, porque sé que al hacerlo, aseguro el porvenir del peronismo y por lo tanto el porvenir de la patria.

MARÍA EVA DUARTE DE PERÓN

lunes, 14 de octubre de 2024

Se cumplen 55 años de esta carta de Perón al moronense Cesar Albistur Villegas.

 


Carta a Dr. Cesar Albistur Villegas (15 de octubre de 1969) 


Escrito por Juan Domingo Perón. 


Señor Doctor D. César Albistur Villegas


Morón - Pcia. Buenos Aires


Mi querido amigo:


Por mano y amabilidad del amigo Ponce he recibido su carta del 4 de octubre, y con ella sus buenos deseos para mi cumpleaños. Deseo agradecerle tanto el recuerdo, como el saludo que retribuyo con mi mayor afecto.


He conversado largamente con el compañero Ponce y él le podrá informar de viva voz. Pienso como Usted que la dictadura militar esta sola, y por lo que leo de lo que dice Onganía, creo también como Usted, que esta en la luna de Valencia. Es que eso de improvisar una revolución entre gallos y medianoche, sin la preparación humana y táctica que toda revolución trascendente presupone, es algo muy comprometido y fuera del alcance de un General de caballería, al que le podríamos referir las opiniones que Agustín Álvarez expresaba de Lavalle: "Quien lo metió a reformador institucional, asunto que no era del arma de caballería..."


He leído los ejemplares de "La Tribuna" que me ha traído Ponce y los encuentro magníficos: lo felicito. Pienso como Usted en la necesidad de ir llegando, en lo posible imperceptiblemente, con nuestras cosas porque el Peronismo esta latente en la masa y el valor cívico de nuestras bases es un fenómeno que, hasta nosotros, no se había dado en el país. Es preciso confesar que, aunque nosotros no hayamos sido demasiado buenos, los que nos sucedieron han sido tan malos que, al final, venimos nosotros resultando óptimos.


Sobre los comunistas, en particular los "codovilistas" mejor es no hablar, ¿qué pueden ellos y los "liberales" de Rojas ofrecer que no sea fracaso y vergüenza? Un día, tendremos que levantar un monumento a todos esos, que tanto han ayudado al Peronismo.


Pienso que el mundo esta en una transformación de insospechables proyecciones. Y como siempre ha sido regla en los siglos pasados, Europa llevara la voz cantante: vea lo que ocurre en Francia, Italia, Inglaterra, Alemania, etc. Sin embargo, no es menos trascendente lo que sucede en la U.R.S.S. en sentido contrario y lo que se mantiene latente en China, que ha comenzado a terciar en forma decisiva en el mundo moderno. Lo nuestro es un juego de niños al lado de lo que pasa por aquí, con la diferencia que nosotros metemos mucho ruido y estos lo hacen casi silenciosamente. Le adjunto un pequeño Apunte sobre mi concepto al respecto.


Sobre nuestras cosas políticas y sindicales estoy muy claro: ello me persuade cada día más que en la política, es preciso saber manejar el desorden, porque difícilmente puede existir el orden como lo desearíamos.


Empero y a pesar de todo, creo que los aconteceres van bien, pese a las defecciones y errores que es fatal que se produzcan en estos asuntos. Me alegra saber que en Morón nuestro Movimiento marcha bien y que tanto la Rama Masculina como la Rama Femenina se encuentran en pie de acción. Lo importante en esta clave, es saber y poder contar con la base, donde reside el verdadero poder partidario. Los dirigentes de encuadramiento bien vigilados, si la masa responde, no constituyen problema. La existencia de sectores no puede ofrecer dificultades porque, a veces, hasta son convenientes, si se puede jugar entre ellos. El que conduce el conjunto, tiene que tener la sabiduría de no embanderarse en ninguna tendencia, para ser una suerte de Padre Eterno que bendice "orbi et urbi", así también puede manejarlos a todos. Eso observo que es lo que Usted hace. Por algo Morón no ha dado nunca trabajo.


Dentro de la situación que vive el país y, de acuerdo con lo que piensa la dictadura militar, si es que piensa algo, todo nuestro quehacer debe reducirse a una guerra sorda pero efectiva por el accionar de nuestras organizaciones y por la que cada peronista debe desarrollar todos los días en todos los lugares. Cuando ello se consigue y la acción organice como la individual que cada uno realiza por libre iniciativa dentro de la misión de todos, se suman, se llega imperceptiblemente a la guerra integral, cuyos efectos son muy difíciles de neutralizar desde el Gobierno, por más que se crea en la utilidad de las amenazas y aún de la represión violenta ¡Nadie ha conseguido hacer callar un chancho a palos!


He recibido el saludo de sus cuatro "cachorros" y por separado los contesto. Lo felicito por la fortuna que en ellos tiene: son maravillosos. Le adjunto la fotografía que me encarga para mi ahijado Cesar Mariano con algunos pequeños recuerdos en reciprocidad de la atención que ellos han tenido en saludarme en mi día.


Le ruego haga llegar a los suyos el saludo más afectuoso de mi Señora y mío con nuestros mejores deseos de felicidad. Le encargo igual salutación a todos los compañeros con la exhortación para que se empeñe en la lucha y hagan todos los días algo por el Peronismo.


Un gran abrazo


Juan Perón


jueves, 1 de febrero de 2024

Se cumplen 67 años de esta carta de Juan Perón escrita desde el exilio.

 



Carta al compañero G.2. 1 de febrero de 1957 


Escrito por Juan Domingo Perón. 


1 de febrero de 1957


Al compañero G.2.


Santiago


Mi querido amigo:


Contesto su amable carta del 16 de enero pasado, escrita a su regreso de Montevideo y le agradezco sus interesantes observaciones. Hace rato que me he dado cuenta y conozco el estado de ánimo y de situación de los diversos peronistas que actúan en todas partes, porque la mayor parte de ellos me han escrito, si bien a mí suelen decirme las cosas de otra manera que a los demás.


Todo ese panorama obedece a que hay dos clases de peronistas entre los dirigentes: unos que luchan por lo que siempre lucharon: sus intereses y otros que están dispuestos a luchar por el pueblo. Es natural que la conducta de unos y de otros sea distinta. Los que luchan por sus intereses personales están dispuestos a todo con tal de que ellos puedan salvar sus cosas, los que luchan por el pueblo sólo se sentirán contentos cuando el pueblo argentino haya reconquistado lo que la canalla dictatorial le ha quitado. Por eso unos son transigentes y otros intransigentes.


Yo he estado en el terreno de una intransigencia total con la canalla dictatorial porque considero que ninguna transacción puede ser beneficiosa para el pueblo argentino. Mi fuerza estriba precisamente en que yo no quiero nada para mí y nada puedo ya ambicionar. Si se tratara de resolver mi problema personal todo sería irme a vivir tranquilo a una de las innumerables partes que mis amigos me han ofrecido pero, yo creo que todavía soy necesario al pueblo, especialmente para protegerlo contra los que quieren hacer a sus costillas su agosto político o personal. Yo no tengo nada que esperar en el orden personal como no sea ingratitudes y penas, a la par que sacrificios y luchas, pero creo que el pueblo bien vale cualquier sacrificio. Les he dado una doctrina y una mística, como asimismo sus objetivos y una inmensa obra para el pueblo, bien podría ahora tomarme el descanso indispensable pero, quién puede pensar en descansar cuando hay que luchar por el pueblo escarnecido, tiranizado y explotado.


En lo de peronismo sin Perón yo estoy de acuerdo también, siempre que aparezca otro a quien el pueblo le crea y él merezca que yo lo apoye ante el pueblo mismo, pero todavía no veo a ninguno que reúna esas condiciones. Hay un Movimiento Peronista que sólo obedece a Perón, ¿cómo podríamos sacar a Perón antes que aparezca el que ha de hacerse cargo de ese Movimiento y de su destino, con responsabilidad y capacidad necesarias? Ese es el problema. Yo no tengo intereses, ni deseos pero tengo responsabilidades y deberes, por eso debo enfrentar por lo menos por un tiempo aún, todo este asunto de conducir el Movimiento en los difíciles momentos en que se encuentra, no porque yo tenga interés ni necesidad de hacerlo sino porque el pueblo tiene la necesidad de que lo haga, por lo menos hasta que aparezca otro que pueda hacerlo igual o mejor que yo.


Usted ve que los que ahora están trabajando en el neoperonismo son unos simuladores y unos picaros, porque saben tan bien como yo que no podrán ellos hacer nada, pero se tiran el lance de aparecer como influyentes a fin de luego entrar en transacciones con la canalla dictatorial en busca de ventajas personales, sin importárseles un rábano que para ello deban sacrificar los objetivos, los derechos y las conquistas del pueblo, alcanzadas a través de medio siglo de luchas y dolores.


Esa es toda nuestra posición y el porqué la masa está con nosotros y también el porqué la masa los repudiará a su hora en forma absoluta, pero hay que seguir las instrucciones al pie de la letra porque allí está el germen de nuestro triunfo y de nuestra victoria final. Saludos a los compañeros. Hay que seguir adelante con ATLAS y luchar porque allí y en todas partes las organizaciones obreras nos apoyen y apoyen a los trabajadores argentinos en este momento de su lucha decisiva que ha de ser también parte de la lucha que los trabajadores de toda América Latina libran por su destino y su felicidad.


Un gran abrazo.


Firmado: Pecinco.


domingo, 12 de febrero de 2023

Se cumplen 209 años del Combate del Paso de Gualeguaychú

 



El Combate del Paso de Gualeguaychú fue un enfrentamiento que tuvo lugar el 13 de febrero de 1814 en el Departamento Gualeguaychú de la Provincia de Entre Ríos (República Argentina) entre tropas federales y las que respondían al Directorio en los comienzos de la larga guerra civil que afectaría a las Provincias Unidas del Río de la Plata.



Las diferencias entre el líder oriental José Gervasio Artigas y el gobierno de las Provincias Unidas había alcanzado un punto de no retorno tras el rechazo de sus diputados ante la Asamblea del año XIII. El 20 de enero de 1814 las fuerzas artiguistas en número de 3000 hombres abandonaron al mando de Fernando Otorgués el sitio de Montevideo para marchar a la ribera occidental del río Uruguay en apoyo de las fuerzas artiguistas en rebelión contra el teniente gobernador de Misiones Bernardo Pérez Planes y el comandante general de Entre Ríos Hilarión de la Quintana.


A fines de enero Otorgués cruzó con rapidez por Paysandú anticipando la reunión de las fuerzas de Quintana, Pérez Planes y los refuerzos enviados desde Buenos Aires al mando del coronel Eduardo Kaunitz, barón de Holmberg, y derrotó una partida nacional al mando del segundo de Quintana, Manuel Pinto Carneiro, en el combate de Arroyo de la China.


Por abandonar el frente de la lucha por la independencia, el 11 de febrero el director supremo Gervasio Antonio de Posadas declaró traidor y enemigo de la patria a Artigas, quien declaró por su parte la guerra al Directorio porteño.


Quintana, con sólo veinte hombres a su mando directo, decidió replegarse: «se habían sublevado ya tres compañías y desertado para unirse con las tropas de Artigas. Rodeado de divisiones contrarias, hallándose Otorgués ya en Arroyo de la China con 1400 hombres y Romarate en Paysandú, y yo sin más fuerza que veinte hombres por haberse deshecho la que encargué al mayor Pintos, resolví mi retirada al Gualeguaychú.»


Otorgués persiguió a de la Quintana y lo derrotó en el paso de Gualeguaychú el 13 de febrero pero no consiguió evitar que se refugiara en el poblado, donde tras permanecer veinticuatro horas, y «hallándose sin esperanza de más recursos», embarcó para Buenos Aires

miércoles, 17 de noviembre de 2021

Se cumplen 103 años del natalicio del Mayor Bernardo Alberte




Nacido el 17 de noviembre de 1918. Se graduó como subteniente del Ejército a los 21 años, con el más alto puntaje de su promoción. Alberte fue parte de las luchas de octubre de 1945 por la libertad del Líder: acusado de promover la insubordinación de la Escuela de Infantería, fue arrestado en Campo de Mayo. Recién con el levantamiento popular del 17 de Octubre de ese año, pudo recuperar libertad y empleo. Edecán militar de Perón en 1954 con el grado de Mayor. Participó en la defensa de la ciudad de Buenos Aires frente a los arteros bombardeos “gorilas” del 16 de junio de 1955. Fue degradado por la “Libertadora” y encarcelado en Ushuaia. Lo liberan a fines de 1956. Tomó parte activa de la Resistencia Peronista. Como delegado personal de Perón en Argentina y Secretario General del Movimiento Peronista, contribuyó a construir un peronismo combativo durante los años que siguieron al golpe de Onganía (1966). En tal sentido dio impulso a la creación de la CGT de los Argentinos (1968) y a la conexión entre sí de centenares de grupos, hasta ese momento aislados, de sectores combativos del peronismo. En 1969 se conoció un decreto del gobierno de facto que permitía la reincorporación de militares peronistas dados de baja por cuestiones políticas, la recuperación del grado militar y el cobro actualizado de los sueldos desde la fecha de baja. Por respeto al fusilado General Juan José Valle en 1956 y por no estar incluido en el presente decreto el General Juan Domingo Perón, Alberte se negó a acogerse a los beneficios enunciados. Fue fundador y dirigente de la “Corriente Peronista 26 de Julio” encausada dentro de la Tendencia Revolucionaria del Peronismo. Con el regreso del justicialismo en 1973, fue reincorporado al Arma con el grado de Teniente Coronel en retiro. Pero para nosotros siempre sería Alberte a secas, nuestro querido e irremplazable “Yorma”. En vísperas de una nueva dictadura, le hizo llegar una impactante e inolvidable carta al General Videla desmenuzando y poniendo de manifiesto la responsabilidad de las Fuerzas Armadas en la represión ilegal, que se había cobrado la vida de un joven peronista y estrecho colaborador suyo, el compañero Máximo Altieri. Bernardo Alberte fue asesinado en la madrugada del 24 de marzo de 1976, el mismo día del golpe. Una patota militar entró a su casa de Avenida del Libertador 1160 y lo tiró por la ventana. Luego se robaron todo lo que pudieron. Hoy ahí, hay una placa de bronce colocada por la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para recordar su ejemplo de vida y sacrificio en pos de una Patria Justa, Libre y Soberana, una Patria Socialista. Del mismo modo, el 12-12-2006, por disposición de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, fueron inaugurados los canteros centrales de la Avenida Francisco Rabanal, entre las calles Lafuente y Castañón, como “Mayor Bernardo Alberte”. 

 


jueves, 28 de noviembre de 2019

Se cumplen 60 años de esta carta de Perón a los compañeros del Movimiento Unificado de Obreros de la Construcción (MUNOC)




Carta al Movimiento Unificado de Obreros de la Construcción (MUNOC) 28 de noviembre de 1959

Escrito por Juan Domingo Perón.

Ciudad Trujillo 28 de noviembre de 1959

Señores (Están los nombres de la primera línea borrados)

Carlos Alberto Pereyra, Jacinto R. Raschetti, Francisco Torres, Armando García, Ruperto Amaya, Blas Carballo, del M.U.N.O.C

Cangallo 2574 CAPITAL FEDERAL

Presidente Honorario Sr. Tte. Gral. Juan Perón

Mis queridos compañeros:

He leído con honda emoción la carta que me han hecho llegar Uds. informándome que me han honrado con le designación de Presidente Honorario del MUNOC, Lista Marrón Peronista que yo sé valorar en toda su significación, y que les agradezco profundamente.

Asimismo, mucho me complace que designación haya recaído en la persona del Generalísimo y Rafael Leónidas Trujillo Molina, que es el Jefe de Estado o inspirador de la conducta del Gobierno Dominicano qué más honor ha hecho a la hospitalidad y a la solidaridad, principios áticos que ha cumplido hasta con los extranjeros que han sido sus enemigos políticos, cuando estos reclamaron asilo en, dramática situación de perseguidos.

Doble motivo tengo, pues para expresarles mi reconocimiento y mi gratitud.

Espero que hayan recibido Uds. una carta despachada desde aquí en mano hace aproximadamente un mes, en respuesta a la que para la misma fecha me hicieron; llegar ustedes, con manifestaciones de afecto y solidaridad que yo retribuyo muy sinceramente, con todo mi corazón.

En la seguridad de que unidos todos nuestros esfuerzos libraremos al Pueblo y a la Nación de la iniquidad a que son sometidos por sus enemigos, y mientras llega nuestro reencuentro en ese día venturoso, con mis mejores deseos, y con mi afecto para todos, los compañeros del gremio, les hago llegar un gran abrazo.

lunes, 2 de septiembre de 2019

Se cumplen 199 años de la Batalla de Gamonal




La Batalla de Gamonal fue una victoria de las fuerzas de la provincia de Santa Fe, al mando de su gobernador, brigadier Estanislao López, sobre el ejército de la provincia de Buenos Aires, al mando del gobernador Manuel Dorrego. Marcó uno de los puntos más álgidos de la llamada Anarquía del Año XX, pero también el final del enfrentamiento entre los federales de Santa Fe y la provincia de Buenos Aires.

Antecedentes

Desde 1814 en adelante hubo una larga guerra en las Provincias Unidas del Río de la Plata entre el gobierno central, dominado exclusivamente por los factores de poder en la ciudad de Buenos Aires, y las provincias que deseaban autonomía política y participación en la rentas de la Aduana (antecedentes de un sistema federal). La mayor parte de esta guerra, y la más sangrienta, se dio en el territorio de la provincia de Santa Fe. Esta guerra pareció haberse terminado con la victoria federal de Cepeda, el 1.º de febrero de 1820, y con el Tratado del Pilar, que consagraba la caída del Directorio y la formación de la provincia de Buenos Aires que, al menos en teoría, era igual a las demás.

Pero la anarquía en que quedó sumida Buenos Aires en los meses siguientes hizo que no se cumplieran las condiciones impuestas por los jefes vencedores, Estanislao López y Francisco Ramírez. Por eso López volvió a invadir la provincia de Buenos Aires, venciendo a fines de junio a Miguel Estanislao Soler en la batalla de Cañada de la Cruz. El gobierno pasó entonces al coronel Manuel Dorrego, jefe del partido popular (que más tarde será el partido federal porteño), que logró obligar a las fuerzas de López a retirarse.

Con López iban el ex director supremo Carlos María de Alvear, un unitario capaz de aliarse con cualquiera con tal de lograr algo de poder, y el general chileno José Miguel Carrera, que también buscaba cualquier alianza para volver a Chile. Estos se convirtieron rápidamente en un estorbo para López, que se separó de ellos; sus fuerzas fueron derrotadas por Dorrego en San Nicolás de los Arroyos el 1.º de agosto, pero ambos generales tuvieron tanta suerte que justo ese día estaban en el campamento de López. De todos modos, éste se los sacó de encima.

Dorrego siguió la campaña hacia Santa Fe, y venció a López en un combate en Pavón, el 12 de agosto. Pero López no estaba vencido y, mientras se retiraba lentamente hacia el norte, consiguió llevar a Dorrego a un campo previamente elegido, donde su caballería se vio obligada a pasar la noche. A la mañana siguiente, la mayor parte de sus caballos estaban muertos, ya que el pasto de ese campo era venenoso.

La batalla

Con nuevos refuerzos, López pasó al ataque, mientras el general Martín Rodríguez y el teniente coronel Juan Manuel de Rosas se volvían a Buenos Aires, abandonando a Dorrego. De todos modos, recibió algunos refuerzos, por lo que decidió dar batalla en su propio campamento, en el lugar llamado Gamonal.

La batalla del 2 de septiembre fue una brillante victoria de López, que puso en acción una fuerza más o menos equivalente a la de Dorrego. Con ellos logró envolver a las tropas porteñas hasta obligarlas a retirarse. La persecución fue terriblemente sangrienta, hasta llevar a López a ordenar suspenderla, impresionado por ver correr tanta sangre en una guerra civil: en total murieron 320 hombres del ejército porteño.

Consecuencias

La batalla obligó a los porteños a olvidarse de atacar Santa Fe, y pocos meses después, el Tratado de Benegas sellaba a través de la entrega de 25.000 cabezas de ganado vacuno (de las cuales 20.000 aportó el gobierno de Buenos Aires y 5.000 Juan Manuel de Rosas) la paz entre Buenos Aires y Santa Fe hasta 1838, año de la muerte de López. Dorrego fue reemplazado como gobernador de la provincia de Buenos Aires, y durante los años siguientes ésta será gobernada por el partido unitario, hasta el regreso del propio Dorrego al poder, en 1827.